viernes, 18 de noviembre de 2011

Lluvia

¡Que novedad! ¡Llueve!... Otra vez, como es normal en otoño en Galicia, llueve, llueve casi todos los días y no lo digo con fastidio ni nada de eso, me gusta la lluvia, me gusta correr bajo la lluvia sin sentido alguno, gritar, cantar, bailar, caminar bajo la lluvia, hacerlo sin ningún motivo, simplemente hacerlo y sentir las frías gotas resbalando por mi cara, empapando mi pelo y mi ropa, el olor de la tierra mojada, de las hojas de los arboles amontonadas en el suelo, el olor del asfalto mojado, el olor a lluvia, los colores de las hojas de los arboles de la Alameda, amarillas, rojas, doradas... y el cielo gris. Me gusta tocar la guitarra mientras fuera se desata la tormenta y tocar canciones ñoñas. Me gusta sentarme con mis amigos en el Babi y tomarme un chocolate o un café mientras la gente entra con sus paraguas y sus chubasqueros empapados comentando algo así como "Fora esta caendo a de Dios" o "Fai un día de perros" o "Menuda forma de llover" para los mas "finos" y el "Vaia día de merda" de los irritados por la lluvia y el frío y quizá por un duro día de trabajo o un amargado y monótono día más en el paro. Pero a mi me falta algo, estos días de lluvia no son como los del año pasado, no son como aquellos días de enero en los que te escribía mensajes bajo la lluvia o como en los que soñaba tus besos bajo esta.
Lo daría todo por poder abrazarte delante de la chimenea con un chocolate para mi y un café para ti, o ver una película de las que te gustan sentados en nuestro sofá verde, echo de menos soñar con tus besos bajo la tormenta y despertar a tu lado con tus melenas del Rey León y cambiar tu mal humor de las mañanas con un beso y un "buenos días princesa".
Lo echo de menos, te echo de menos porque la lluvia me hace pensar en ti.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Soños


Hoxe volvín soñar, tras moito tempo, e soñei contigo. Soñei cos meus beizos recorrendo a túa pel: o teu pescozo, os teus ombros, as túas doces meixelas de rapaza mona.
Non precisaba máis ca iso, máis ca terte preto de min, con unha man rodeando a túa cintura e os dedos da outra entrelazados cos teus nun rogo de queda aquí, non abras os ollos e espertes. Mentras ti ca outra man que che queda libre debuxas garabatos co meu pelo.
E non preciso máis ca un sorriso teu os teus ollos para caer nun estado de dependencia máxima, pechar os ollos e deixar que os meus beizos falen sobre a túa pel.
Todo se volve monocromo, gris cromado, detense o tempo, e torna todo verde, desaparece o mundo ao redor, entón todo se volve amarelo e a luz inunda a miña visión e esperto entendendo que outra vez solo foi un soño como soamente poderá ser.
E non sei que demo fago escribindo isto....

jueves, 10 de noviembre de 2011

Mirar pola ventá da miña habitación as once e media da noite, coa primavera de Ludovico resonando nos meus oidos e enchéndoos de ti e ver a escuridade mezclada ca luz das farolas e ver a choiva caer a través de esa luz anaranxada, e como corre polas calles escuras e as gotas caendo incesantes nos charcos e como o vento enreda todo e forma un manto de auga, pensar en ti e non poder reprimir as ganas de escribir un quérote no cristal empañado pola miña entrecortada respiración.